Declaración Pública Museo a Cielo Abierto en La Pincoya

Según el diccionario de la Real Academia Española, las frases que manos anónimas escriben en las paredes de las ciudades se llaman grafitos y “son de carácter popular y ocasional, sin trascendencia”.

Alguna trascendencia le reconoció, en cambio, Rudolph Giuliani. En años recientes, cuando el alcalde emprendió su cruzada contra el hampa en Nueva York, condenó a los peligrosos autores de palabras y dibujitos, porque “ensuciando las paredes revelan una conducta protocriminal”. En cambio, se supone, revelan una irreprochable conducta las empresas que cubren las ciudades con anuncios de publicidad descaradamente mentirosos.

Las paredes, me parece, opinan otra cosa. Ellas no siempre se sienten violadas por las manos que las escriben o las dibujan. En muchos casos, están agradecidas. Gracias a esos mensajes, ellas hablan y se divierten. Bostezan de aburrimiento las ciudades intactas, que no han sido garabateadas por nadie en los poquitos espacios no usurpados por las ofertas comerciales.

Somos muchos los lectores al paso. Y diga lo que diga la respetable Academia, somos muchos los que cada día comprobamos que las anónimas inscripciones trascienden a sus autores. Alguien, quién sabe quién, desahoga su bronca personal, o transmite alguna idea que le ha visitado la cabeza, o se saca las ganas de tomarse el pelo o tomar el pelo a los demás: a veces ese alguien está siendo mano de muchos. A veces ese alguien está oficiando de intérprete de los sentires colectivos, aunque no lo sepa ni lo quiera.

 (Eduardo Galeano)

El proyecto de ley titulado: “Regula el arte gráfico urbano, establece condiciones para su desarrollo y sanciona rayados no autorizados”,  fue presentado por el diputado Luciano Cruz-Coke, atenta contra nuestra libertad de expresión, criminaliza a niños y jóvenes creadores, busca dividir al mundo del arte urbano y quiere usar el arte para limpiar la ciudad, fomentando una sociedad cada vez más fome.

En relación a la moción presentada el 16 de Junio del 2018 en la Cámara de Diputados, declaramos:

1.-El proyecto de ley afirma que el arte callejero tiene un gran atractivo para importantes audiencias, teniendo un rol destacable en el fortalecimiento del turismo en algunas ciudades. Sin embargo, se desconoce el rol del arte urbano en espacios a nivel de la psicología comunitaria, pues fomenta el reconocimiento entre los habitantes de un mismo territorio, al tiempo que crea espacios de mayor seguridad al fomentar la interacción social en dichos espacios. Estudios relativos a la psicología social, desarrollados por la Universidad de Pensilvania, han demostrado los efectos curativos del arte urbano en espacios comunes en la ciudad de Filadelfia[1], lo que ha fomentado a la construcción de espacios más amables y la pertenencia.

2.-El proyecto manifiesta el tipo de iniciativas punitivas que tienen historia en New York como en Canadá y otros lugares del mundo. Se crea un negocio relacionado a borrar el grafiti de las paredes, porque es considerado conducta protocriminal (“incivilidad”, en la jerga nacional actual) y va de la mano con el mensaje ampliamente repetido de que: “donde hay graffiti hay delincuencia”, muchos políticos de derecha y el gobierno lo siguen repitiendo. Palabras nunca demostradas en los hechos. Cuando se implementaron en Canadá, se creó una agencia municipal contra el grafiti, destinándose grandes fondos para simplemente pagar a empresas amigas de los alcaldes para borrar los murales, dibujos y mensajes.[2] Entendemos que este tipo de políticas populistas, solo buscan generar alboroto, pues el problema del rayado de las calles, debería pasar por la creación de una política educativa integral e inclusiva hacia los jóvenes y niños, por ejemplo, devolver y aumentar las horas de arte en el sistema educativo que tenemos en Chile.

3.- El proyecto desconoce la realidad histórica de la cultura relacionada al arte callejero y el actual movimiento de pintores y gestores que entendemos la indivisibilidad entre el Muralismo y el Graffiti, sobre todo en nuestro país, tan rico en expresiones populares. Esta relación nace de los primeros grafiteros chilenos y la fuerte influencia de las brigadas muralistas que durante los años de la dictadura cívico-militar, denunciaron las horribles violaciones de derechos humanos en nuestro país. En esos años de alta represión, los murales eran borrados con pintura negra por los órganos represivos. Hoy se busca acallar un movimiento amplio de artistas urbanos de forma muy similar. Por lo tanto, entendemos que la asociación entre el movimiento de muralistas y grafiteros, es parte de un mismo gremio, que ha estado en constante retroalimentación, producto de la cual hoy el movimiento se enorgullece de poseer importantes exponentes del arte urbano que viajan mostrando su creaciones en diversos lugares del mundo y de Chile.

4.- Como  ya lo dijeron el Maestro Alejandro “Mono” González y El Museo a Cielo Abierto en San Miguel, el proyecto busca crear una división entre el arte callejero bueno y el malo, buscan hacer lo que nadie ha logrado hacer ni en la academia. Nuestro país es un lugar especial en que el muralismo y grafiti (arte urbano) se mezclan día a día en los diferentes encuentros de arte urbano, ya sea en la población La Victoria, Villa Francia, La Pincoya o en cualquier barrio pobre de este país. El así llamado Grafiti-Mural nace de esa unidad, tanto en la técnica como en la convivencia del arte marginalizado, excluido de los centros académicos, pero que desde su nacimiento ha manifestado su riqueza cultural,  siendo estudiado tanto por investigadores nacionales como internacionales. Es esta trascendencia, lo que motiva a diferentes personas del mundo a conocer su relevancia, tanto en los bellos colores y técnicas, como también en sus temáticas que SIEMPRE han estado de la mano de los movimientos sociales. Quienes contemplan el arte callejero chileno, no solo ven un mural, ven el reflejo de un momento histórico, ven una identidad forjada a punta de lucha,  amor y creatividad.

5.- El proyecto  busca excluir y no integrar a los niños y jóvenes grafiteros, pues son criminalizados y excluidos. Nuestro proyecto de Museo a Cielo Abierto ha valorado el trabajo que estos mismos jóvenes han realizado, quienes se han organizado, formado y creado talleres de arte urbano a otros jóvenes en nuestra población y en otros territorios. Estos talleres, al ser abiertos a la comunidad, han educado a los vecinos, quienes ahora comprenden que cuando un niño o un joven hace arte urbano (grafiti), lo hace con el fin de hacer efectivo el derecho a la libre expresión, que nos cuesta tanto ejercer, como sí lo ejercen las grandes empresas con la publicidad en la vía pública o sus  grupos ideológicos.

6.- El proyecto busca controlar y perseguir a jóvenes grafiteros. Quiere obligar a los vendedores de aerosol a crear un registro de pintores y prohibir su venta. No es posible que se coarte y se nos restrinja la libertad de comprar pintura, por el simple hecho de ser menor de edad y que se nos obligue a estar inscritos en un registro, violando nuestro derecho a la privacidad de nuestros datos personales.

7.- El proyecto hace mención  a que las municipalidades, a través de una Ordenanza, serían el ente que planifique, controle y regule lo que se pinta o no en los muros de la población. Eso, atenta contra la libertad de decidir de los propios territorios y de las vecinas y vecinos dueños de los muros, quienes en nuestro caso, son quienes más aprecian y cuidan nuestros murales. Es completamente fuera de lógica que se le entregue a los municipios la decisión que quieran tomar los vecinos en sus propios muros.

8.- El proyecto habla de calidad del arte urbano, siendo esto una apreciación personal del público que aprecia lo que es bello o no. Busca por lo tanto, homogeneizar los gustos en la sociedad, controlando y censurando, no aceptando la diversidad de apreciaciones y el lindo arcoíris que somos los chilenos. Además, creemos que el arte no puede ser complaciente, no tiene por qué agradar a la autoridad, pero si tiene que crear una interacción adecuada con el público.

9.- El proyecto quiere hacer comparable la contaminación visual del grafiti, con la contaminación del aire y la contaminación auditiva, que daña a las personas. Es una aberración a la lógica humana, ya que en Puchuncavi o en las ciudades mineras de Chile, los niños no están enfermos por el grafiti. Ellos están enfermos por la contaminación del agua, el aire y el suelo. Eso es producido por la gran minería a cielo abierto, no por los graffitis o los museos a cielos abiertos, ni por los murales creados por los jóvenes y sus comunidades. Para más abundamiento, el proyecto mantiene que esta contaminación visual genera trastornos en el sueño, ansiedad, dolor de cabeza, estrés o incluso alteraciones en la memoria. La abundancia de tag, grafitis no puede llegar a ese nivel para afectar la salud. El proyecto es desproporcionado. Resulta absurdo el planteamiento de que los rayados pueden directamente producir daños a la salud física y mental y poco serio además el citar una página sin respaldo científico, más bien anecdótico. No existe estudio alguno que pueda establecer esa relación de manera objetiva. Por el contrario, si hay abundante evidencia del Tag o Rayado como una manifestación de la identidad, el descontento social y la búsqueda de reconocimiento de los jóvenes por sus pares. En este último contexto, el rayado parece más un síntoma que una enfermedad, parece más un sistema inmune que resiste un tumor que lo oprime y coarta su existencia desde el momento de nacer, determinado por su geografía. No es que en los barrios se estigmatice con los rayados, no es que la gente se enferma con los rayados: es la manifestación social de descontento, rabia e impotencia, lo que realmente debería importar a las autoridades. ¿Por qué las personas y/o por qué lxs jóvenes están descontentos?

10.- El proyecto de ley coarta la libertad de pensamiento, pues busca estigmatizar a quienes por diversas razones busquen manifestar su descontento en los muros, el proyecto califica a estas personas como rebeldes contra el sistema. Nos parece profundamente equivocada esta visión del proyecto, ya que busca con ello, estigmatizar a un amplio sector de la sociedad que buscamos transformaciones sociales profundas en un sistema injusto.

11.- El proyecto, como la mayoría de los proyectos que presentan los representantes de la derecha ideológica, siempre han tratado de imponernos una sociedad fome. Esa es la mejor forma de entender lo que este sistema capitalista, hace al quitarnos derechos. Nos quieren fomes en todos nuestros ámbitos de la vida. Nosotros nos resistimos a esa forma de pensar, creemos que el arte es para todos, debe ser democrático y democratizador.  Nuestro proyecto entiende que el arte es una herramienta para la transformación social, como lo pensaba Víctor Jara y la Violeta Parra. No queremos fomentar el turismo, queremos crear conciencia con nuestros murales.

Esa es la visión que nuestro proyecto Museo  a Cielo Abierto en La Pincoya ha construido desde el año 2012.

Directiva

José Bustos (Presidente), Geraldine Fuentes (Secretaria), Iván Salgado (Tesorero)

Organización Cultural Museo Pincoyano,

creadora del Museo a Cielo Abierto en La Pincoya

14 de Julio 2018

Versión en pdf aquí

 

[1] http://www.apa.org/monitor/2014/06/arts-connecting.aspx

[2] http://goodbyegraffiti.com/graffiti-removal/

 

 

Anuncios